Martinator y la mano biónica

06-10-2018

Jorge se planteó abandonar la carrera poniendo en riesgo el liderato. Un golpe bastante duro, sobre todo psicológicamente, a estas alturas del Mundial. Sin embargo, algo había que hacer, no podía dejar de correr, de alguna forma había que arañar algún punto.

Y así fue, su padre, Ángel Martín, que le acompaña en todas las carreras, se acordó que en 1998 al japonés Nobby Ueda le crearon un guante para poder mover la mano. Así de contento se mostraba Ángel en las redes sociales: al final sirvió de algo llevar viendo carreras desde el blanco y negro.

Todo el equipo se puso manos a la obra para conseguir tal obra de ingeniería. Lo que no podían imaginar era tan buen resultado. Un 4º puesto que se saboreó como si hubiera ganado la carrera. Y no es para menos. Jorge nos tiene acostumbrados a su buen hacer tras los peores momentos, a un afán de superación propio de un campeón, a que no hay obstáculo que se le resista. Pero esto ha sido algo fuera de todo pronóstico. Pese a salir en quinta fila de parrilla, Jorge fue adelantando posiciones. Una carrera muy dura para nuestro piloto, donde él mismo reconoce que habría abandonado. Pero los rivales fueron cayendo y los puntos estaban ahí.

Hizo un gran esfuerzo de continuar pese al dolor. La mentalidad de que todo puede pasar en carrera y que ésta no termina hasta cruzar la línea de meta, hizo que Jorge siguiese luchando, aunque ya lo veía todo borroso en las últimas vueltas. Y así fue, cuando la carrera ya parecía sentenciada, en la última curva, su mayor rival, Bezzechi fue embestido por su compatriota Enea Bastianini, haciendo que Jorge llegase 4º sumando 26 puntos de ventaja.

Desde el Fan Club queremos dar la enhorabuena a Jorge y le deseamos una pronta y buena recuperación para la siguiente cita en Japón.

¡¡Cabeza y gas!!

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